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Carlos Eduardo Henostroza, fundador de HGS, analiza el rol de las cartas inductivas como mecanismo preventivo, las nuevas herramientas de detección de SUNAT y cómo prepararse antes de recibir una notificación.
Carlos Eduardo Henostroza Uribe es fundador y director general de Henostroza Global Solutions. Ha atendido más de 380 procesos tributarios en ocho años de práctica especializada. En esta entrevista analiza uno de los momentos más críticos de la vida fiscal de una empresa: la carta inductiva de SUNAT.
¿Qué es exactamente una carta inductiva y por qué la mayoría de empresarios no entiende lo que tiene en sus manos?
Una carta inductiva es una comunicación preventiva de SUNAT que informa al contribuyente que sus declaraciones presentan inconsistencias detectadas por el sistema. No es una multa. No es una fiscalización. Es una invitación formal a corregir voluntariamente antes de que SUNAT inicie un procedimiento de auditoría.
Lo que la mayoría de los empresarios no entiende es la ventana de oportunidad que eso representa. En el estadio de carta inductiva, el contribuyente que rectifica su declaración puede acogerse a la gradualidad establecida en la Resolución de Superintendencia N° 063-2007/SUNAT y pagar una multa reducida al 5% de la UIT, que en 2026 equivale a S/ 257.50. Si espera a que SUNAT emita una Orden de Fiscalización o una Resolución de Determinación, esa misma infracción puede costar el 50% o el 100% del tributo omitido, más intereses moratorios acumulados.
Ejemplo concreto: una empresa con IGV omitido de S/ 80,000 que rectifica al recibir la carta inductiva paga la multa mínima más el impuesto. Si espera la fiscalización formal, puede pagar S/ 80,000 de impuesto + S/ 40,000 de multa + S/ 18,000 de intereses = S/ 138,000 más los honorarios de defensa. La carta inductiva era una oportunidad de S/ 98,000 de diferencia.
¿Cuáles son los errores más costosos que comete el empresario al recibirla?
He identificado tres errores sistemáticos en los ocho años de práctica:
El primero es ignorarla. Algunos empresarios piensan que si no responden, SUNAT olvidará. No olvida. El sistema registra el envío de la carta, el vencimiento del plazo y la ausencia de respuesta. Eso eleva automáticamente el nivel de riesgo del contribuyente y puede acelerar el inicio de una fiscalización.
El segundo es responder sin asesoría técnica. La carta inductiva describe una inconsistencia específica. El empresario sin conocimiento técnico puede confesar inadvertidamente una irregularidad mayor o revelar información que SUNAT no tenía y que abre nuevas líneas de investigación. La respuesta a una carta inductiva es un documento técnico que requiere precisión jurídica.
El tercero, y el más caro, es rectificar en exceso. He visto casos donde el empresario, por nerviosismo, rectifica incluyendo correcciones de períodos que no estaban en la carta inductiva original y que no tenían ningún problema. Eso convierte un problema puntual en una contingencia extendida.
¿Cómo ha cambiado el sistema de detección de SUNAT en los últimos años?
De forma radical. Cuando inicié en la práctica tributaria, una inconsistencia podía pasar dos o tres años antes de que SUNAT la detectara. Hoy, el ciclo de detección puede ser de semanas. El cruce de comprobantes electrónicos es prácticamente instantáneo. Los modelos de análisis estadístico por sector identifican desviaciones en tiempo real.
Esto tiene una implicancia directa: el margen de tiempo para corregir errores sin consecuencias graves se ha reducido drásticamente. Antes tenías años. Hoy tienes semanas o meses. La única respuesta racional a eso es operar con un sistema de revisión tributaria preventiva permanente, no reaccionar cuando llega la notificación.
¿Cuál es el protocolo correcto cuando llega una carta inductiva?
Cinco pasos sin excepción:
Primero: no entre en pánico y no tome decisiones ese mismo día. La carta inductiva tiene un plazo de respuesta. Úselo.
Segundo: encargue a un especialista la revisión completa del período observado. No solo del punto específico que señala la carta: del período completo, porque si hay una inconsistencia visible, puede haber otras que SUNAT también detectará.
Tercero: evalúe técnicamente si la inconsistencia es real, es un error del sistema o es interpretable. No toda observación de SUNAT es correcta. SUNAT comete errores.
Cuarto: con el análisis técnico completo, tome la decisión informada: rectificar, sustentar la operación con documentación o, en casos justificados, impugnar la observación.
Quinto: si decide rectificar, hágalo dentro del plazo y solicite el acogimiento a la gradualidad. Cada día de demora dentro del plazo es dinero adicional en intereses.
¿Hay empresas que nunca recibirán una carta inductiva?
Sí. Las que operan con revisión preventiva mensual y mantienen sus ratios dentro de los parámetros normales del sector. Esas empresas no aparecen en el radar de SUNAT porque su comportamiento fiscal es estadísticamente coherente. No es suerte. Es gestión.
En HGS hemos trabajado con empresas que en ocho años de operación nunca han recibido una carta inductiva, y con otras que recibían dos o tres por año. La diferencia no estaba en el tamaño del negocio ni en el sector. Estaba en si alguien revisaba el perfil tributario de la empresa antes o después de que SUNAT lo hiciera.
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Categoría
Entrevista
Publicado por
HGS — Entrevista al Fundador
Fecha
22 de abril de 2026